La playa vuelve a ser lo que era... otro mundo, el verano persiste... no nos quiere dejar con sus malditos cielos azules, pero algo va cambiando.













Músicalmente le iria mejor algo de rap... va con esta gente, pero yo tiro 25 años más atras.

El skateboarding o monopatinaje es un deporte que se practica con un skateboard
o monopatín, en cualquier parte de una calle donde se pueda rodar, o en una
pista especialmente diseñada. Aunque también se puede patinar sobre cualquier
sitio que se vea posible, ya que es un deporte libre. Por ejemplo, piscinas vacías, escaleras, calles, etc.(skatepark).

En él, el objetivo es buscar la belleza al manejar dicho vehículo
(perfeccionar el estilo y aprender nuevos trucos, como por ejemplo
big spin flips, boneless, entre otros); no es un deporte que esté
directamente vinculado a algún tipo de competición, por lo tanto,
se podría denominar como deporte libre. De hecho existe un modo
de este deporte denominado freestyle. En el patín existen distintos
tipos de maniobras: los ejercicios en que se deslizan
los ejes o trucks del monopatín (grinds) como el nosegrind,50-50, 5-0,
entre otros. Por bordillos u otros elementos urbanos, sin que las ruedas
intervengan en el arrastre; trucos de desliz de tabla (la madera)
(slides)como el nose slide, boardslide, por una determinada superficie;
trucos de estilo libre (freestyle) (cada persona muestra trucos
originales y, generalmente, complejos), trucos de rampa,
los que se realizan únicamente en dichas instalaciones;
los denominados simplemente
por truco (trick), que consisten en que el skate se despegue de
los pies y gire dibujando una determinada figura por el aire
para luego volver a la posición correcta para el desplazamiento, como el flip,
el hellflip, varials... o también las figuras en que la tabla
gira simultáneamente con todo el cuerpo; y por último, los manuals,
diversas maniobras en que el individuo se desplaza sobre
el skate sobre una o dos ruedas y puede ser con uno o dos pies

Hay dos tipos de skate:
El street o estilo callejero, y el vertical, que se practica
en rampas también denominado vert.

El skateboarding está relacionado con la cultura callejera.
Fuente: Wikipedia





Y llovio... pero tan solo lo hizo por el interior, en la franja costera de Málaga la precipitaciones fueron casi inexistentes, pero ahí quedo eso.





















































La moto es una Harley-Davidson fotografiada junto a la Puerta de Brandemburgo.

La primera motocicleta Harley-Davidson tuvo su humilde comienzo en Milwaukee, Estados Unidos en 1901, cuando William Harley, con 21 años, y Arthur Davidson, con 20, crearon un prototipo de bicicleta motorizada.
Una vez que su prototipo fue funcional, se les unieron los dos hermanos de Davidson, William y Walter.
La Harley-Davidson Motor Company fue fundada oficialmente el 28 de agosto de 1903, y en ese día, comenzaron oficialmente su producción.
Las motocicletas Harley-Davidson se distinguen por su herencia, estilo clásico. Su encanto atrae a fieles seguidores y entusiastas motociclistas, al punto de haberse convertido en una de las marcas de motocicletas más reconocidas mundialmente.

Fuente: Wikipedia




La «mala follá» granaina ha entrado en acción, y no ha tardado mucho en ponerle nombre al nuevo edificio de Caja Granada al bautizarlo con el fúnebre apodo de la “lápida”, la inversión realizada en el mismo y la “arquitectura” de funcionamiento de la Caja dicen los granadinos muy anticuada… lastran cada vez con más fuerza a la entidad crediticia granadina que al parecer huye de fusiones como las de UNICAJA con CAJASUR, mientras, los granadinos dicen que "la LÁPIDA" es una premonición de futuro.






Karl-Liebknecht-Straße es una gran calle de lo que era antes Berlín Este, en el barrio de Mitte. Lleva el nombre de uno de los fundadores del partido comunista alemán, Karl Liebknecht.




Los turistas parecíamos espiritus en su deambular a veces estático por el Altes Museum






























El Jardín Zoológico de Berlín (en alemán Zoologischer Garten Berlin) es uno de los zoológicos más grandes en Alemania y con la mayor cantidad de especies animales en un zoológico en el mundo. Está ubicado en el antiguo distrito de Tiergarten (hoy enmarcado en el distrito de Mitte de la capital alemana, cerca de la estación de trenes (S-Bahn) Zoologischer Garten. Junto con su acuario, este zoológico es uno de los lugares de interés de Berlín.

El número de la línea de la estación Zoologischer Garten del Metro de Berlín es la misma que el nombre de la banda irlandesa U2, que tiene una canción conocida como Zoo Station en su álbum "Achtung Baby".



Fue abierto el primero de agosto de 1844, siendo el primer zoológico en Alemania. El acuario fue abierto en 1913. Los primeros animales que habitaron el zoológico fueron donados por Federico Guillermo IV de Prusia.

Al fin de la Segunda Guerra Mundial el zoológico quedó prácticamente destruido y sólo 91 de los 3195 animales sobrevivieron. Considerando la casi total destrucción de la ciudad, esto fue bastante notable.

Fuente: Wikipedia.

Es la cúpula del Altes Museum...




No lo pude evitar... pero algunas alturas me recordaron Blade Runner...





















































En esta plaza se desarrolló desde el siglo XIX una zona de densa actividad comercial y cultural. Fue en este lugar donde se instaló el primer semáforo de Europa.

Potsdamer Platz, como el resto de la ciudad, se vio sometida al bombardeo aliado durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, lo que llevó a la casi total destrucción de las edificaciones del sitio.

Tras la ocupación de la ciudad por parte de los aliados, la Potsdamer Platz quedó en el área donde se dividían los protectorados soviético y norteamericano. Con la construcción del Muro, que la cruzaba en su sector oeste, quedó en una tierra de nadie inutilizable y no fue reconstruida, pese a estar muy próxima a la principal avenida comercial de Berlín Este. Tras la caída del muro los berlineses se dieron a la tarea de rehabilitar Potsdamer Platz, lo que consiguieron en el transcurso de menos de una década.

Fuente: wikipedia

















































Potsdamer Strase, calle que finaliza en Potsdamer Platz... donde parece que la arquitectura y los edificios bajan de los cielos...


















































Me llamo la atención este edificio, parecía como una especie de sinfonía arquitectónica, y que no sé si por su publicidad pertenece al grupo energético público sueco Vattenfall.

Vattenfall es una de los grupos energéticos más importante de Europa. Fundado en 1.909, hoy es un holding que pertenece en su totalidad al estado Sueco y, liderado por su empresa materna Vattenfall AB.Vattenfall es la quinta generadora de electricidad en Europa y la mayor generadora de calor. Las ventas del Grupo ascienden a 12 billones de euros. Actualmente el Grupo opera en Suecia, Finlandia, Alemania y Polonia. Vattenfall actúa en todos los eslabones de la cadena de valor de electricidad: generación, transmisión, distribución y ventas. Vattenfall participa también activamente en el negocio de la electricidad y genera, distribuye y vende calor.































El Fernsehturm (en alemán, Torre de televisión) es una torre de televisión ubicada en el centro de Berlín, capital de Alemania. Es un punto de referencia muy conocido, cercano a la Alexanderplatz. La torre fue construida en 1969 por la extinta República Democrática Alemana (RDA) y su imagen fue usada desde entonces por el gobierno de la RDA como un símbolo de Berlín Oriental.[1] Desde ella se pueden ver fácilmente todos los distritos del centro de Berlín y continúa siendo un símbolo de la ciudad.

La altura original del Fernsehturm era de 365 metros, pero pasó a ser de 368 luego de la instalación de una nueva antena en los años 1990. Es actualmente el cuarto edificio más alto de Europa, sólo superado por la Torre Ostankino de Moscú, y la decimoséptima torre más alta del mundo. En la cúspide de la torre hay una gran esfera en la que se ubican un mirador y un restaurante; el mirador está a una altura aproximada de 204 metros sobre el suelo. El restaurante, que gira 360 grados cada media hora, se ubica unos metros por encima del mirador. Dentro del cuerpo principal de la torre hay dos ascensores que llevan a los visitantes a la esfera en 40 segundos.

Fuente: Wikipedia

















































Altes Museum, edificio del clasicismo diseñado por el arquitecto alemán Friedrich Schinkel. Su construcción fue terminada en 1828. Está ubicado en la "Museumsinsel" (Isla de los Museos) en la ciudad de Berlín y alberga la colección de antigüedades de los museos estatales de la ciudad. De 2005 hasta la finalización prevista para 2009 se ubica allí la exposición del "Ägyptische Museum" (museo egiptológico).
Altes Museum.

El edificio es considerado como uno de los más importantes ejemplos del Neoclasicismo. Fue diseñado entre 1822 a 1823 pero tan sólo se pudo empezar la construcción en 1825. Tras su terminación en 1828 fue inaugurado como museo en 1830. Es el primer museo del mundo diseñado como tal. El edificio tiene una longitud de 87 m y una anchura de 57 m. Consta de un cuerpo cúbico con tejado plano. Las salas de exposición están agrupadas alrededor de dos patios internos. En sus inmediaciones se encuentran hoy el "Neues Museum" (museo nuevo) y el Museo de Pérgamo ("Pergamonmuseum")

Fuente: Wikipedia




















































No es New York... es Berlin, junto a los famosos almacenes Kaufhaus Des Westens... el coche es un Mini producido por el fabricante alemán BMW desde el año 2001. Su diseño retro creado por Frank Stephenson está inspirado en el Mini original, que fue lanzado al mercado en 1959. El MINI no se vende bajo la marca BMW, sino de manera independiente, y se fabrica en Oxford, Inglaterra. El prototipo fue presentado al público en el Salón del Automóvil de París de 2000.

La reestilización del MINI fue presentada al público en noviembre de 2006, lo que además de cambios estéticos significó un recambio de todos los motores y mejoras en la seguridad pasiva. Mientras que la línea previa recibió 25 puntos y cuatro estrellas en la prueba de protección a adultos en choques de EuroNCAP, la gama nueva fue otorgada con 33 puntos y cinco estrellas, actualmente el segundo turismo más corto en recibir estas últimas después del Fiat Nuova 500.

Fuente: wikipedia







Berlín en construcción (en la foto Potsdamer Platz)

Diez años después de que la ciudad volviera a ser la capital de Alemania, hay quienes se preguntan si no ha llegado el momento de detener los proyectos mastodónticos. Y se deje así de temer un futuro que no llega

MARCOS GIRALT TORRENTE 22/08/2009 EL PAIS

Cualquiera que haya vivido durante un tiempo en Berlín conoce la mezcla de orgullo y fatalismo con respecto al futuro que los berlineses sienten por su ciudad. Desde los tiempos inmediatos a la caída del muro, en los que se convirtió en un territorio sin ley donde casi todo el mundo se beneficiaba de algún subsidio y los espacios culturales alternativos, las galerías, los clubes nocturnos florecían en cada esquina, los berlineses han vivido sabiendo que las cosas debían cambiar y temiendo al mismo tiempo que lo hicieran.
Son muy pocas las grandes empresas que han vuelto, aunque haya regresado la cancillería
Se ha reconstruido como si la II Guerra Mundial y la etapa comunista no hubieran existido
Veinte años después de la caída del muro y diez después de que Berlín haya vuelto a ser la capital de Alemania, las cosas, ciertamente, han cambiado. Durante 40 años, desde la creación de la República Democrática de Alemania (RDA) hasta su colapso, se habló de Berlín como de una ciudad dividida. La realidad era algo más ingrata. Si hubiese sido sólo una ciudad dividida habría bastado con la eliminación de la separación física para que sus dos partes se reintegraran y lo cierto es que ha sido necesario mucho más. Berlín eran dos ciudades que se miraban de reojo tratando de seducirse pero que en términos prácticos vivían de espaldas. Distintas redes de saneamientos, distintas redes eléctricas, distintas redes de metro cruzaban su subsuelo, y otro tanto sucedía en la superficie con todo lo que hace funcionar una ciudad.
Antes siquiera de que empezase el megalómano proyecto de reconstrucción que tanta atención viene despertando, hubo que armonizar infraestructuras que se daban por duplicado y que en el caso del este estaban en muchos casos obsoletas. Para todo ello hicieron falta dinero sin límite, mucho tiempo y el esfuerzo de conciliar puntos de vista diversos. Por ejemplo: ¿puede una ciudad de tres millones y pico de habitantes como tiene Berlín permitirse el lujo de mantener cuatro grandes óperas abiertas? La razón económica y muchos alemanes de otras regiones que con sus impuestos sufragan ese lujo dirán que no, pero, a cambio, innumerables berlineses sostendrán lo contrario.
Como desde hace años reconocen los políticos que la llevaron a cabo, la reunificación alemana ha sido mucho más difícil de lo que nunca se pensó, y eso atañe también a la ciudad de Berlín. Se ha dotado al este del país de infraestructuras equiparables y en muchos casos superiores a las del oeste, pero la brecha económica entre ambas zonas sigue ahí porque, desmantelada la anticuada industria de la Alemania comunista, el motor económico de la Alemania unida sigue en el oeste. Mientras, en el este el paro se desorbita, un millón y medio de sus habitantes ha emigrado al otro lado, los pisos vacíos proliferan y en algunas ciudades se ha empezado a pagar a los inquilinos para que no los abandonen. El mundo al revés. Así las cosas, es inevitable que muchos se pregunten con nostálgico rencor si no había nada aprovechable en el sistema de la RDA, si era necesario pulverizarla y engullirla como botín de guerra.
Esa pregunta está también en boca de muchos berlineses, pues Berlín es a todos los efectos una ciudad del este y ha sufrido quizá como ninguna las paradojas de la reunificación. Endeudada hasta lo inimaginable, sin industria ni casi recursos propios, con una economía basada en los servicios, Berlín es la capital más pobre de Alemania. Algo que no pueden ocultar ni las mastodónticas intervenciones urbanísticas, como Potsdamer Platz, con las que se han rellenado los grandes vacíos de las antiguas zonas fronterizas, ni las obras a cargo de mediáticos arquitectos diseminadas aquí y allá, ni la voluntad política, que hay detrás, de convertirla en una gran metrópoli europea en competencia directa con París o Londres. De momento no sólo la demografía se empecina en incumplir ese objetivo: también el dinero, que no llega con la fluidez esperada. En un principio, pareció lógico que si el parlamento, la cancillería y los ministerios regresaban a la ciudad, las grandes empresas harían lo mismo. Diez años después, han sido muy pocas las que lo han hecho y no parece que el ritmo se acelere en un futuro. ¿Tiene sentido empeñarse en construir una ciudad distinta de la existente si no hay fuerzas económicas que la demanden? ¿Es legítimo seguir endeudándola y gastando fondos federales y europeos por la ensoñación de que Alemania vuelva a contar con una capital a la altura de su poderío?
Dejando a un lado las nostalgias de salón y las rabietas más o menos utópicas, prácticamente nada de lo que se ha hecho en estos años en Berlín ha estado exento de polémica. Es sin embargo el debate arquitectónico y urbanístico el que más enconamientos ha suscitado. Los bandos han sido siempre dos. A un lado, el poder, quienes han tomado las decisiones, y, al otro, un conglomerado de opositores que defienden causas diversas. Están quienes reivindican que a la hora de construir la ciudad se primen los intereses de los ciudadanos y no los de los inversores privados a los que, en su búsqueda de dinero, las autoridades han cedido terrenos públicos; están quienes preferirían que no se hiciese nada, temerosos de que, cuando Berlín sea una capital más, con la eliminación de sus peculiaridades desaparezca aquello que aún hace de ella la ciudad más confortable y barata de Europa; están quienes protestan porque, por el camino, se esté destruyendo el patrimonio arquitectónico de la antigua RDA para sustituirlo por obras de muy dudosa valía, y están quienes cuestionan, tachándolo de conservador y antihistórico, todo el plan urbanístico de la ciudad. Ese plan, forjado por quien fuera durante quince años su arquitecto jefe, Hans Stimmann, a partir del concepto de "reconstrucción crítica" desarrollado por Josef Paul Kleihues para la Exposición Internacional de Arquitectura de 1984-1987, ha rehecho Berlín sobre los planos anteriores a la II Guerra Mundial, como si ésta y la etapa comunista no hubieran existido, e imponiendo unas rígidas normas de edificación que vetaban, por ejemplo, el uso del vidrio en las fachadas y limitaban la altura de los edificios salvo en casos muy concretos, como la mencionada Potsdamer Platz, en la que se abrió la mano para seducir a las tres multinacionales que sufragaron el proyecto.
Hoy en día hay en Berlín cuatro debates abiertos que ejemplifican las diferentes sensibilidades en liza: la incesante polémica, a raíz de la demolición del Palacio de la República, sede del antiguo parlamento de la RDA, para construir en su solar, a partir de 2010, un complejo museístico con aires de pastiche que, con un interior pretendidamente contemporáneo, reproducirá en su exterior el antiguo palacio real destruido durante la guerra; las dudas acerca del uso que se dará al inmenso solar que ocupaba el histórico aeropuerto de Tempelhof y que, ante el sospechoso silencio de las autoridades, muchos temen que se privatice; la presión ciudadana para modificar el proyecto Mediaspree, unos terrenos antes públicos a la orilla del Spree, a su paso por el céntrico barrio de Mitte, en los que una corporación de empresas se dispone a edificar un centro de negocios que dificulta el acceso libre al río; y la finalización, en la isla de los museos, del Neues Museum, cuyas ruinas permanecieron abandonadas desde la guerra y que el arquitecto británico David Chipperfield, para disgusto esta vez de los recalcitrantes de la falsificación histórica, que habrían preferido una copia del original neoclásico, ha restaurado devolviendo al edificio su antiguo volumen pero conservando sólo los elementos constructivos y ornamentales de los que quedaba algún resto y completando lo que falta con ladrillo visto y hormigón pulido.
Entre tanto, Berlín sigue construyéndose. Hace poco Luis Feduchi, profesor de arquitectura en Berlín, me decía que hay quien ve en la crisis una esperanza. Quizá, efectivamente, haya llegado el momento de acabar con los mastodónticos proyectos y trabajar, en todo caso, con la humildad conciliadora de Chipperfield. Quizá sea necesaria una pausa, para que la ciudad se reencuentre consigo misma, se acomode, y los berlineses que aún temen un futuro que nunca acaba de llegar dejen de temerlo.
Marcos Giralt Torrente es escritor. Su último libro publicado es Los seres felices (Anagrama).

Desde el Reichstag... Berlín.









Apolo 11 es el nombre de la misión espacial que los Estados Unidos enviaron al espacio el 16 de julio de 1969; fue la primera misión tripulada en llegar a la superficie de la Luna. El Apolo 11 fue impulsado por un cohete Saturno V desde la plataforma LC 39A y lanzado a las 10:32 hora local del complejo de Cabo Kennedy, en Florida (Estados Unidos). Oficialmente se conoció a la misión como AS-506.

La tripulación del Apolo 11 estaba compuesta por el comandante de la misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años y piloto del LEM, apodado Buzz; y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando. La denominación de las naves, privilegio del comandante, fue Eagle para el módulo lunar y Columbia para el módulo de mando.

El comandante Neil Armstrong fue el primer ser humano que pisó la superficie de nuestro satélite el 20 de julio de 1969 al Sur del Mar de la Tranquilidad (Mare Tranquilitatis). Este hito histórico se retransmitió a todo el planeta desde las instalaciones del Observatorio Parkes (Australia). Inicialmente el paseo lunar iba a ser retransmitido a partir de la señal que llegase a la estación de seguimiento de Goldstone (California, Estados Unidos), perteneciente a la Red del Espacio Profundo, pero ante la mala recepción de la señal se optó por utilizar la señal de la estación Honeysuckle Creek, cercana a Canberra (Australia).[1] Ésta retransmitió los primeros minutos del paseo lunar, tras los cuales la señal del observatorio Parkes fue utilizada de nuevo durante el resto del paseo lunar.[2] Las instalaciones del MDSCC en Robledo de Chavela (Madrid, España) también pertenecientes a la Red del Espacio Profundo, sirvieron de apoyo durante todo el viaje de ida y vuelta.[3] [4

Fuente: Wikipedia.












Fue la banda sonora de la vuelta a España del 79